A la salida de la cancha, Cejas, sufrió un
cascotazo en la cabeza cuando intentaba huir del ataque de los hinchas de
Chicago que habían salido antes de la cancha a emboscar a la parcialidad de
Tigre. Al recibir el impacto se detuvo en medio de la calle, donde fue
alcanzado por los
agresores, que empezaron a golpearlo hasta dejarlo agonizante. Una ambulancia
lo socorrió en la avenida de los Corrales y General Paz, a cuatro cuadras del
estadio. Fue trasladado al hospital Santojanni, donde murió, luego de
frustrados intentos por reanimarlo. Por la agresión, el rostro de Cejas estaba
irreconocible, según testigos.
El escándalo y la fatalidad evidenciaron algo que ya es una costumbre: en el
fútbol argentino no se tolera la derrota. Tigre no pudo festejar ayer en
Mataderos su ascenso a primera tras 27 años porque cientos de hinchas de Nueva
Chicago invadieron la cancha a dos minutos del final de un partido en el que
su equipo perdía 2 a 1.
El caos empezó con la irrupción de la gente, pero desde mucho antes la alarma
de peligro se había encendido. Después del segundo gol del conjunto de
Victoria, la barra brava local abandonó rápidamente la tribuna y se dispersó
por los alrededores del estadio, como planificando una posible emboscada.
Además, el banco de suplentes visitante había recibido una lluvia de
cascotazos.
A partir de entonces, la secuencia del terror se desarrolló en dos escenarios.
Dentro de la cancha, los simpatizantes locales les robaron hasta las medias a
sus jugadores, que huyeron despavoridos hacia los vestuarios por temor a una
agresión. Pero lo peor sucedió después, cuando rompieron los alambrados de la
tribuna donde estaban los hinchas de Tigre y comenzó una batalla cuerpo a
cuerpo ante la mirada pasiva y dubitativa de la policía. Llamativamente, no
había agentes de seguridad en el césped; había unos pocos en las tribunas y
muchos en la calle y en los accesos. En el combate no hubo piedad. Los
carteles de publicidad fueron el arma de mayor peligro. Pero también se atacó
con palos, piedras, bancos y fierros. No hubo tregua.

Después de unos diez minutos de una terrible lucha intervinieron los primeros
policías, que desalojaron a los golpes y con balas de goma y chorros de agua a
las 5000 personas que habían llegado desde el norte del Gran Buenos Aires. En
la salida se toparon con un colectivo en llamas y cientos de hinchas de
Chicago que habían burlado la custodia del estadio, ya que las puertas de
salida no iban a ser abiertas hasta 30 minutos después de finalizado el
encuentro. La violencia se extendía por las calles y llegó hasta la General
Paz.
Después de unos minutos la situación se había calmado. Habían intervenido 350
policías en un encuentro que se sabía era de alto riesgo. Claudio Marcelo
Stabile, comisario de la Seccional 42a y encargado de la seguridad, habló tras
los incidentes: "La gente se puso nerviosa porque no se banca perder. Rompió
con facilidad el alambrado porque es viejo y malo. No fallamos nosotros. Se
actuó escalonadamente, pero no creo que haya sido tarde", dijo.
Otra vez el fútbol lamentó una jornada trágica, salvaje y fatal.
Gentileza Diario LA NACIÓN
En consecuencia a estos hechos, Chicago
recibió ciertas penas, que por mas que no devuelvan la vida de un ser humano,
sirven en parte para amedrentar a los violentos y los dirigentes que los
apoyan. En síntesis, Nueva Chicago recibió una quita de 18 puntos, la
suspensión por 20 fechas de su estadio (Todo el torneo de la B Nacional) y
una multa económica. Se esperaba algo mas de las autoridades.
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Los familiares de Marcelo Cejas, el
hincha de Tigre asesinado en las inmediaciones del estadio de Nueva Chicago,
siguen pidiendo testigos para sumar a la causa. Testigos con voluntad de
declarar, por favor escribir a
info@salvemosalfutbol.com . Salvemos al Fútbol
pedirá a la justicia absoluta reserva para que el nombres de los testigos
no puedan ser difundidos. |
En el ultimo
Tigre - Lanus, la gente del Matador solo colgó banderas pidiendo el
esclarecimiento del acto, y dejando en claro que el tema esta muy presente.
Además toda la cancha soltó globos negros, en pedido de Justicia.

